La Mujer y el Cristianismo
!No, Eva, no lo hagas!
Semana Santa se ha reducido, en apariencia, a un fin de semana silencioso y espectador de películas temáticas para los creyentes. Casi todas distorsionadoras de la realidad, pero fieles a las creencias populares de un cristiano promedio que, tal vez, estos mismos films crearon o reafirmaron. Vemos, entonces, a la mujer como pecadora por naturaleza, un ser tentador y muy apetitoso que lleva por el mal camino al hombre, quien por tener testículos tiene pureza en su corazón.
Como occidentales tenemos inevitablemente insertos, en nuestra cultura y en nuestro inconsciente, postulados católicos. De esta forma parece poco sorprendente el resultado machista. La historia así lo demuestra, es sólo cosa de leer algo más serio que la farándula en revistas e Internet o ver algunos documentales que sofrece la televisión y la Red.
En la Biblia, cuando Dios hizo a nuestros machos -científicamente, está comprobado que en una primera etapa todos los fetos son femeninos y que luego de la exposición de testosterona se define el sexo, dependiendo de la cantidad de dicha hormona; o sea, primero se crea la mujer y después el hombre- lo hizo a su imagen y semejanza; al rato salimos nosotras, una copia disminuida -y pecadora- de la empequeñecida réplica divina, para acompañar -y satisfacer- a Adán que cobraba la donación involuntaria de su costilla.
Distintas teorías hay en la mitología judeo-cristiana. Una poco bien conocida es la leyenda de Lilit, quien es más reconocida en la actualidad como la madre de los todos vampiros, por el vampirismo, o la concubina de Satán y engendradora de demonios, según la demonología. Lo cierto es que ella fue anterior a Eva, pero fue desterrada del paraíso antes que la parejita. ¿Por qué?
Existen dos teorías que bien podrían fusionarse; una dice que esta chica tenía experiencias sexuales con otros chiquillos, anteriores a Adán, y la otra dice que ella tenía demasiada crítica y se relacionó con el co