Eurovisión y el gusto europeo: ¿Por qué la canción de Alexander?
Lo que no pudo ser, no pudo ser. Soraya no consiguió ganar y quién lo hizo fue Alexander Rybak con una canción a propósito de un fracaso amoroso. Tengan eso en cuenta. Además, que lo hizo con el mayor puntuaje posible. Exactamente 387 puntos.
Una sensación que siempre me ha producido el Festival de la canción de Eurovisión es su incertidumbre. Aunque algunos pronostiquen quién va a ganar, existe un sistema curioso de votación ineludible. Técnicamente muy sencillo y fácil de realizar. Pero tan distinto en sus resultados como culturas engloba la Unión Europea. Con veinticinco participantes y nada más y nada menos que cuarenta y dos votantes.
Precisamente, ante tan vasto público y poco cohesionado culturalmente, cabe preguntarse lo siguiente ¿por qué ganó la canción de Alexander? No quiero hacer de esto un post plañidero por la baja puntuación de nuestra representante sino por el hecho de que, en el entretenimiento, la clave del éxito nunca está escrita. Y bien es pensar sobre ella.
En España se optó por Soraya y se veía en la calle cierta satisfacción. Con Chikilicuatre sabíamos que no haríamos mucho. Pero la extremeña era otra cosa. No obstante, el aire de canción de baile discotequera de seducción la llevó a ese estilo tan eurovisivo que tienen numerosas canciones del certamen. Supuestamente, algo bueno. Algunos dicen que la puesta era peor que la de otras. Puede ser, aunque el juego de la desaparición tuvo su cosa. Y la última posición en la actuación tiene ese carácter ambigüo ante el público: o lo recuerdas con más fuerza (algo positivo) o tu cabeza ya estaba pensando en las anteriores (lo negativo). La canción española era a mi parecer acorde al certamen. Entonces, ¿por qué Alexander?
No sé por qué exactamente (en realidad, nunca se sabe, se intuye) pero probablemente por tres motivos que la hicieron, ante las demás, diferente. El primero, ser de amor. Sí, ¿qué canción no toca el amor? Pero esta respecto al est