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Recent Activity

Spin in the rye – The Unfinished Sympathy
Cuando se mezclan el olor a mandarinas, la música callejera y los best sellers sabes que estás en el metro de Madrid en otoño. Podría ser cualquier otro lugar, pero a diferencia de otros metros que he conocido, en el de Madrid a todo el mundo le interesa lo que haces. Si pudiésemos leer el [...]
A Day in the life – The Beatles
Con los ecos aún frescos de la crítica y el público por la actuación de American Girl, cuelgo hoy este post:
En “Intenciones de este blog” ya avisaba de que aquí me interesaban las relaciones entre la música pop-rock y el mundo que vivimos. Pues bien, alguien con mucho más talento y conocimiento se me [...]
American Girl – Tom Petty
La música de Tom Petty es muy importante para miles de personas. Su rock americano puro y sus letras simples pero certeras enganchan el rock californiano de los 70 (Eagles, CSNY, etc) con los rockeros más recientes como Wilco o Hootie and the Blowfish. Es del “club” de Dylan, Lynne (ELO), o de los fallecidos [...]
Build - Housemartins
Ayer me llamó la atención un pequeño cartel de una empresa constructora en la Gran Vía de Madrid: “la felicidad no se compra, se construye”.

En realidad este post podría terminar aquí, pues el eslogan habla por sí mismo. Desde ese punto de vista, hay que reconocer que está muy logrado. Pero algo quiero añadir.

Lo primero, cuando en los medios se habla construcción y constructores me viene a la mente la ya vieja cancioncilla de los Housemartins (menos conocida que Caravan of love o Happy hour, célebre por su video de plastilina): build.



Ese disco (cinta entonces) de 1987 lo habré escuchado miles de veces. Entonces la burbuja inmobiliaria aún no había estallado, por lo que este tema sólo era una inocente canción sobre albañiles. Hoy me parece otra cosa, llena de ironía y melancolía típicamente inglesas: “desde el mecano hasta el legoland, aquí vienen con un ladrillo en la mano, tipos con la cabeza llena de arena, hay que construir”. De alguna manera, el furor constructivo estaba ahí. Y siendo ingleses, cómo no pensar que buena parte del alicatamiento de la costa española es propiedad de jubilados ingleses (y alemanes, entre otros), así que parte del furor quizás venga de allí. Como no he encontrado referencias de qué motivó la letra de la canción en cuestión, me concedo la libertad de pensar así.

Por una parte, que un eslogan publicitario se refiera a la felicidad con ese desparpajo es el signo de los tiempos. Por otra, afirmar que la felicidad no se compra parece una obviedad. Podríamos citar a los mismísimos Beatles cuando decían Can’t buy me love (te compraré anillos de diamantes si te hacen sentir bien […] porque no me preocupo demasiado por el dinero, el dinero no puede comprarme). Pero decir que se construye se me antoja un exceso. Quizás el autor quiso decir que para ser feliz hay que esforzarse y buscar la dicha día a día. Y con la que está cayendo para ese sector quizás sería más preciso decir que l
Hospital - Lemonheads
Hola a todos. Soy Marco (sin ese), el hijo de casi dos años de Israel. Hoy os escribo yo este post porque mi padre está dormido, aquí en la habitación de este pequeño hospital madrileño. Y yo, que soy la causa por la que él está aquí, también estoy bastante cansado. Pero sobre todo estoy harto de estar aquí encerrado, con este catéter conectado a un tubito que, a su vez, pende de un botecito translúcido con aguas medicamentosas.

No estaríamos aquí – mi madre y mis abuelos también vienen mucho por esta habitación – si no fuera por una causa fundada. Lo que pasa es que no deja de ser un rollo tener la vesícula inflamada por un virus. Ya. Típico de los médicos. Casi todo es por un virus. Y como soy un bebé no puedo explicar que esta coleocistitis me da la risa. Si la vesícula no sirve para nada. Con todas las vías, extracciones y alguna sonda que me han metido por el pito, más me hubiera valido que me la extirparan.

El caso es que me siento encerrado. Como un preso, en realidad. Por eso estuve tentado de titular este post con la mítica versión de Elvis del “rock de la cárcel”. Pero en instituciones penitenciarias se iban a mosquear seguro. Ya sabéis un niño que denuncia a las instituciones es más peligroso que uno de esos virus – informáticos, informativos o no.

También pensé en Stuck inside a mobile with the Memphis blues again de Bob Dylan, pero me pareció demasiado inespecífica. Blonde on blonde es un gran disco, pero le gusta más a mi padre que a mí. Eso, aunque muchos ratos me siento como encerrado en una caravana o simplemente encerrado.

Pero la que más me gusta es Hospital de los Lemonheads. Es una canción muy sencilla y breve. La parte que más me gusta es cuando dice you gotta stay in bed… de esa manera tan chinchona. Es lo que me dicen todos aquí cuando grito mirando la puerta “abrir!”



Seguro que ya el viernes me dan de alta, una vez concluya el tratamiento intravenoso. Gracias a todos por vuestro
Red Rain – Peter Gabriel
Tengo que confesar que soy de la generación del CD. Cuando empecé a escuchar música intensiva y conscientemente comenzaba a consolidarse el CD a los hogares. Por eso tengo poquitos vinilos (en un armario), muchas cintas (en una caja, muchas de ellas recopilaciones y copias, entre otras cosas para inútilmente ligar) y muchos CDs. Aunque es cierto que ahora ya tengo más mp3, también es cierto que es porque hoy puedo comprar más en itunes y porque este formato es como la gripe A: se contagia fácilmente de ordenador a ordenador, aunque sus efectos son leves.

Recuerdo perfectamente la llegada del CD en casa de mis padres, como recuerdo la del VHS o del DVD. Pasar del vinilo al disco compacto era una revolución que pasaba de escucharse los saltos de la aguja por los surcos y las motas de polvo a la nitidez metálica de la caricia del láser. Más tarde nos quejamos de que es un sonido menos completo que el del vinilo tradicional, pero ya se sabe que nunca estamos satisfechos. Y lo cierto es que el mismo CD lo puedes escuchar en casa, en el coche o el discman, mientras que el vinilo solo se puede poner en casa. Vamos que no me imagino a mí mismo cargado la “vinilera” del coche antes de salir del garaje.

Los dos primeros CDs que recuerdo que escuchamos en casa fueron The Joshua Tree de U2 y So de Peter Gabriel en 1987. Música de calidad, eso es innegable. Del primero qué decir que no se sepa ya: yo mismo he escrito ya sobre With or without you, que acompañaba a I still haven’t found o Where the streets… Pero de So creo que se ha escrito poco. Del disco de U2 hay una reedición especial 20 aniversario (que me compré en recuerdo de esos momentos de los primeros CDs) y en la wikipedia tiene un artículo específico. Al de Gabriel no le ha pasado lo mismo, y eso que contiene joyas como Sledgehammer y, sobre todo, Don’t give up.

Pero me centraré en el momento en que en el salón de casa, resplandeciente por el nuevo equipo Denon que reproducía CDs, e
There is a Light – 7 Worlds Collide
Los Smiths molaban. Con su estilo altivo y elegante, con Morissey y Johnny Marr. Con Hand in glove y, sobre todo, con There is a Light.

A partir de la versión original ha habido unas cuantas réplicas. Hasta Mikel Erentxun se ha apuntado a la lista con su versión en español. Pero yo últimamente tengo mi cuelgue con esta:



Crowded House tienen canciones muy populares. No tanto como Michael Jackson, pero Neil Finn no está muerto. De hecho, como dirían Simple Minds, está alive and kicking. Su último proyecto es coordinar una mega banda que ha dado en llamar 7 Worlds Collide.

Cuando las estrellas de la música se unen suceden cosas curiosas. Recuerdo los Travelling Wilburys (Dylan, Harrison, Orbison, Petty y Lynn) o Temple of the Dog (Cornell con partes de Peral Jam en los 90, con la magnífica “Hunger Strike”). Más recientemente tenemos The Velvet Revolver (Guns and Roses con Stone Temple Pilots), Audioslave (Soundagarden y Rage), The Minus 5 (Tweedy de Wilco, Stringfelow de The Posies con “el 5º REM”). Luego están los conciertos homenaje (a alguien que las ha pichado) en este caso están Concert for George (Harrison) o anteriormente a Black and White night, homenaje a Roy Orbison, con un plantel impresionante: Jackson Browne, T-Bone Burnet, Elvis Costello, k.d. lang, Bonnie Raitt, Bruce Springsteen o Tom Waits.

Y sin que se haya de morir nadie, míticos son los conciertos del Prince Trust de los 80 con Knopfler, Clapton, McCartney, etc. Que también se juntaron por el incendio de Montserrat (no el de la moreneta, precisamente):



Volviendo a 7 Worlds Collinde (sacado de Distant sun, de Crowded House: 7 worlds will collide whenever I am by your side and dust from a distant sun will shower over every one): se trata de una interesante formación austral, con incorporaciones de Radiohead y Wilco y, especialmente, de Johnny Marr.

Esta aventura empezó en 2001 con un concierto. Está todo en You tube, por supuesto. Pero acaba de publicar este mes p
I’m yours – Jason Mraz – la no canción del verano
Estoy de vuelta tras las vacaciones. Y mientras atravesaba Extremadura me compuse este primer post de la temporada. Pensaba, mientras sonaba Dogs de Pink Floyd, que para mucha gente de mi edad ya no existe la “canción del verano”, ese viejo concepto giorgydanesco que tachuelaba las vacaciones.

 Ahora tengo la sensación de que primero, escuchamos menos música y, segundo, la que escuchamos (en el coche por ejemplo) es repetición de la que escuchábamos cuando podíamos escuchar música de verdad, cuando éramos adolescentes.

 Vamos a ver: ya no tenemos tiempo de estar a solas en una habitación. Ahora están los niños viendo Pokemon o Cantajuegos… ya no hay escapatoria para un padre/marido/amigo/hijo a solas escuchando el walkman. Cuando era adolescente sí que podía tirarme en la piscina, en un rincón ventilado a dar vueltas a las cintas cara a cara b cara a cara b. Ahora es imposible. Este verano me he conformado con robar ratos de lectura, que la verdad, aísla menos y da una imagen más madura.

 Así que inevitablemente escuchamos menos música. Pero lo peor es que la que escuchamos la oímos, nos la hacen oír en bares, chiringuitos o cualquier lugar que vistamos. Y claro, eso no es serio. Al final acabas entregado a las modas y tus actos de rebeldía son batidas contra molinos, con el serio riesgo de pensar como Pablo Baloo Miralles (“Lo mejor que le puede pasar a un cruasán”) que con los viajes la música es el mayor engaño de la humanidad.

En este sentido, destaco I’m yours, una cancioncilla al estilo Jack Johnson que ha amenizado eficazmente algunos aperitivos de calidad y supongo que habrá pasado a la historia personal de un grupo de amigos por sonorizar un montaje de fotos verdaderamente bonito.



Y como complemento de eso, cuando tenemos una ocasión de pinchar algo, creo que hay una tendencia a estas edades a volver a los clásicos de entonces. Al que le guste, por ejemplo, Simon & Garfunkel, cuando conduzca por la AP36 tende
Canciones no aptas – canciones prohibidas
Echo el cierre temporal por vacaciones con una noticia que no por pasada deja de ser llamativa. Me hace reflexionar sobre muchas cosas. En primer lugar, ¿qué es una canción no apta? ¿No apta para qué?

Me imagino a los dictadores argentinos escuchando las canciones de la época y decidiendo mientras torcían el gesto con sus bigotitos y su gomina en el pelo. Literalmente elaboraron un listado (canciones-prohibidas1) de “cantables cuyas letras se consideran no aptas para ser difundidas por los servicios de radiodifusión”, no sea que el espacio radioeléctrico se llene de mierda subversiva y a moral.

Me han llamado la atención las siguientes canciones del pop-rock anglosajón (hay más, pero el 90% son hispanoamericanas, que no conozco):

Get down, make love – Queen

Es una canción de letra salidorra y música psicodélica. Aquí una versión en directo de 1977. Desde luego no es de las más conocidas de la Reina.



Cocaine -  Eric Clapton

Aunque se trata de una canción de JJ Cale, fue Clapton quien la popularizó. Y dice cosas como “si tienes malas noticias y quieres sacudirte las tristeza: cocaína”. No deja lugar a dudas: los camellos nunca han tenido mejor promoción. El propio Clapton, como otros, restaurado y decente, con canciones tan luctuosas como Tears in heaven.

Another brick on the wall – Pink Floyd

La parte segunda de esta canción es el tema más conocido de un doble álbum conceptual grandioso de 1979: The Wall. Narra el proceso degenerativo de su protagonista, Pink. En ella se dice que no necesitamos educación ni control mental ni sarcasmo oscuro en la clase… vamos un alegato contra la educación. Llega a afirmar que el profesor no es más que otro ladrillo en el muro. Razón de sobra para prohibirla, supongo.

Do ya think I’m sexy – Rod Stewart

Con ese pelufo leonino, Rod Stewart cantaba esta canción que revitalizó el rock marchosos de los 60 hacia un estilo más discotequero. Los dictadores argentinos (y todos lo
Twist and shout – Bruce Springsteen
Una gira de más 30 ciudades americanas y europeas. Más de 23 canciones en cada cita. Unas distintas, otras repetidas. En casi todas ellas ha acabado con Twist and shout.

2 de junio de 2009
Tampere, Finlandia
Concierto en el Ratinan Stadion

Salimos al escenario para los últimos bises. La noche había sido correcta, ni excelente ni mala. Los fans de las primeras filas se sabían como una oración las letras. Me parto de risa al verlos canturrear mis letras en un inglés lamentable. Ahora cada vez que escribo una canción me los imagino en los conciertos y me dan ganas de escribir algo así como my taylor is Rich, en vez de He was born a little baby on the Appalachian Trail At six months old he'd done three months in jail. Bueno Surprise surprise es un poco así. Pero esa canción se la oí tararear a mi hijo Jesse el día que vino con 8 cates, el muy lerdo.

A lo que iba. Como casi todas las noches empezamos a tocar Glory days. Ya sabes, esa canción marchosita que me inventé un día que me encontré con un colega del colegio que era jugador de béisbol. Normalmente la gente cuando se encuentra con un viejo conocido mira para otro lado o simula que le han llamado al móvil. Aunque tú estés entrando y él esté saliendo de un bar. Pero claro, yo soy Bruce. ¡Cualquiera me pasa por alto! Y eso que antes me ponía unas ray-ban de flipar y una gorra de los Yankees que parecía un 20 añero para disimular. Quizás por eso él se dio perfecta cuenta y se me acercó. Es como si te encuentras con un viejo conocido del colegio y él es un torero  muerto famosísimo, tipo Manolete, pero claro yo soy BRUCE. ¡Chúpate esa!

El caso es que el órgano estaba ya terminado su riff y como estábamos en Finlandia le digo a Steve, “oye majo, ¡¡vamos a tocar Santa Claus is Coming to town!!”

-           Pero si hace años que no la tocamos. Además, estamos en verano. ¡Da mal rollo tocar un villancico en verano!

-           ¡Menos gritos milagritos!
Another day in paradise – Phil Collins
Cada día paso dos veces por el mismo semáforo que refrena el tráfico que escupe la M30 que el Alcalde ha soterrado para maravilla gatuna. Cada día desde enero, como un nuevo propósito para el año, miraba oculto tras el casco y las gafas de sol, a la misma mujer pedir limosna.

Debía de ser del este de Europa y de tener más de 50 años. Pero con la gente de vida dura, nunca se sabe (you can tell from the lines on her face). Podría fantasear con una vida pasada y este blog ganaría en novelesco, pero lo cierto es que solo puedo afirmar que en los meses que la vi nunca me pidió un céntimo (supongo que ir en moto te deja al albur meteorológico, pero te resguarda de la gente), y cuando me veía serpentear entre los coches para ganar la “pole position”, se apartaba. Debí haberle dado al menos una sonrisa, aunque no la hubiera podido ver. Bien por el caso bien por su creciente melopea.

Al principio no me fijé, pero luego el brick de don simón no faltaba en su atrezzo, a medida que con la entrada de la primavera dejaba el anorak por unos vestidos a saber de cuánta mano. Y las medias rotas. Luego descalza. Iba echa un poema, malo. A ver si para pedir en los semáforos hace falta etiqueta. Bueno, esa etiqueta sí. Una etiqueta rota y sucia, machada de orina y vino.

Pero ya no está. Y canturreo “probably been moved on from every place, ‘cos she didnt fit in there…” un poco aterrado, la verdad.



Lo que pasa es que la canción de Phil Collins se estropea en este post. Ahora hay un tío bajito y muy moreno con mistol y cepillo que te limpia el parabrisas – a mí no, claro, me parapeto a camisa descubierta. La gente pone el limpiaparabrisas a tope para espantarlo y él se enfada. Dame algo. Déjame en paz.

Me ha dado por pensar que las mafias callejeras rumanas han apartado a la mujer de un semáforo para colocar a uno de los suyos, como un delegado comercial. Le veo y me da la impresión de ser un intruso. La mujer no molestaba y este tipo es b
Viva la vida - Coldplay
En la peluquería en la que me corto el pelo los “40 Principales” suenan constantemente. Además de lavarte o de cortarte el pelo, te llevas canciones sin pedirlas. Entre el ruido de secadores, grifos y tijeras, las peluqueras (todas son chicas) corren de un lado para el otro mientras se agolpan los éxitos del momento.

Cortarse el pelo es de las pocas cosas que jamás se podrán hacer por Internet, creo (por qué el Word pone internet con mayúscula, ¿lo está deificando?). Y eso tiene sus ventajas e inconvenientes. Por una parte, siempre quedará ese espacio de contacto humano, masaje de cabeza incluido en las manos de una experta peluquera. Y qué decir de esas conversaciones que se mantienen mientras te cortan el pelo. Como no leo el Hola o el Semana, me dedico a darle la chapa a Alicia. El mes pasado le solté un rollo sobre los coches diésel, la mala calidad del aire y las muertes prematuras que debió de pedirse la baja en cuanto me fui. Supongo que ella preferiría cortarme el pelo por internet desde entonces.

Entre las desventajas está el que no escuchas los 40 Principales si no te apetece. Supongo que hay musiquillas que son menos agresivas estéticamente, por alegres y desenfadas – por ejemplo, el último “sencillo” de Paulina Rubio o Kate Perry – o por melancólicas – me refiero a que entre tanta gente entrando y saliendo y el ruido de cacharros de belleza, es fácil sumirse en tus pensamientos más lúgubres acompañado por una cancioncilla de Carlos Baute o La Oreja de Amaia. Eso salvo que le des el correspondiente turrón a la profesional.

Pero hoy ha sonado Viva la vida.



Una canción de ambiente medieval, acusada de plagio (viva la Satriani ), no pega nada con mujeres con los pelos revuelos en rulos. “En un momento tengo la llave y en el siguiente los muros se cierran ante mí. Descubro que mis castillos reposan sobre pilares de sal y barro. Oigo las campanas de Jerusalén y a los coros de la caballería romana…”. Pero, h
Constant craving – k. d. Lang
El otro día casi me compro un ipod nuevo. Pensé que el que tengo es solo de 4 gb por lo que necesitaba uno de mayor capacidad. Estoy mirando vender mi coche actual (que es estupendo y va fenomenal, racionalmente hablando) pero me parece haber descubierto unas necesidades insoslayables que antes no sabía que tenía. Para qué hablar de los libros que leo. Tengo una pila de ellos pendiente. No he empezado uno y ya me falta el siguiente. O de la música. El itunes no da más de sí y los CDs en el coche ya no pueden esperar más a ser escuchados. Sin embargo, me acabo de comparar tres más. Es como cuidarse: sabes que debes comer menos y mejor y hacer más ejercicio. Pero por algún motivo, no puedes.

¿Te pasa a ti también?

Lo peor es el riesgo de que ese síndrome de abstinencia se extienda, como una mancha de aceite, a cosas no materiales: tu pareja, familia, amigos… ¿O qué decir del trabajo, la ropa, el dinero o los jefes? Acabo de terminar de leer “El hombre del traje gris” de Sloan Wilson. Aunque está escrito hace más de 50 años, es una novela repleta de referencias vigentes. En un punto, Tom Rath reconoce que “esperaba que no haría otra cosa que estar sentado a tu lado [de su mujer] bajo la luz de la luna […] y ver que tengo que hacer mucho más me cogió de sorpresa”.

Nada satisface. Nada llena. El “todo fluye”. Tout lasse, tout casse, tout passe (Todo pasa, todo se rompe, todo cansa, según la expresión francesa que conozco de un cantautor). Y, la mismo tiempo, todo urge y es imperioso. Nada se puede dejar al azar. Jaime Alejandre dice en su última novela al hablar de Madrid que la gente ahora tiene prisa por llegar a cualquier sitio. Es una sensación incómoda, la verdad, pero que solemos ocultar demasiado bien.

Inmediatamente he pensado en la canción de kd Lang, constant craving (ansiedad permanente):



En un momento dado canta:

 Maybe a great magnet pulls Quizás un gran imán atrae (pedazo de referencia Lostiana)
All so
When I Fall – Rachel Lampa - Rock cristiano
Una compañera del trabajo me ha dejado un CD de recopilación de “los 31 (¡) éxitos de artistas cristianos de 2005”. Me generó una curiosidad inmediata. ¿Eran solo cantantes cristianos o sus temas? ¿Son como el “alabaré” en versión pop? ¿O quizás algo más gospel? (Itunes lo clasifica como “gospel y religioso”).

 Contienen grupos como Mercyme, Casting Crows (no confundir con los “ateos” Counting Crows), Selah, Newsboys, o Chris Rice (¿el Chris de Burgh cristiano?). Os dejo un ejemplo que he encontrado en you tube:



Si uno no presta atención a las letras, pasaría perfectamente como pop o AOR: muy pegadizo, ultra-romántico, con predominio de las melodías, una producción muy pop. Eso unid a pendientes, gorras, ropa informal, fotos de jóvenes modernillos… Muy al estilo One Republic o Mariah Carey, en muchos casos. Dicho de otro modo: emplean el lenguaje de la música de masas, de video clips y conciertos multitudinarios para emitir mensajes de amor por Dios y el bien que les hace en sus vidas. “La canción “never alone” surgió en un momento en el que vivimos muchos retos. En ese momento, rezábamos y parecía que Dios no estaba. Él nos recordó su promesa de que nunca nos dejaría o abandonaría, así que confiamos en su promesa en lugar de confiar en neutros sentimientos” - admiten las Barlowgirl en los créditos del CD.

En los países musulmanes toda música (casi) es religiosa. La clásica es toda (casi) religiosa. Pero en España (en Europa) el mainstream no se puede permitir el lujo de especializarse. Es de centro, como los conocidos partidos políticos atrapa-todo. No podría haber, por ejemplo emisoras de country o de new age. Todo lo más solo de música española. Pero en Estados Unidos es otra cosa: hay emisoras de Internet, CDs, etc. No tiene nada de particular, cada cosa tiene su público. Y lo cierto es que alabo el gusto de usar la música popo para llegar a ese público.

Salvo por el rechazo, no había te
High hopes – Pink Floyd
- Hi, my name is Israel. I am from Spain – él ya estaba en su habitación deshaciendo una maleta, ya desecha por dentro. Al oírme llegar se giró sobre el viejo parqué del colegio suizo al que habíamos llegado trabajar, como nuestros compatriotas gallegos de los años 60 y me espetó:

- Hola, me llamo Fede.

- ¿Hablas español?... ¿Eres español?

- No, italiano, pero casi – mientras desenvolvía su perfecto acento de Puerta de Hierro forjado en partidos de futbol de chiquillos, vi que en su discman estaba lo último de Pink Floyd.

- ¡No tienes nada de acento! Y además veo que te gusta Pink Floyd, pero The Division Bell es el segundo sin Roger Waters… no sé si me gusta ya….

- Me recuerda al sonido clásico del grupo. Toma, escúchalo.

-

Y desde entonces Fede es el mejor amigo que tengo que menos veo. Yo vivo en Madrid y bueno, él y su familia han vivido desde entonces en Glasgow, Basilea, Heidelberg, Boston… un trotamundos de las proteínas.

The division bell es hoy uno de mis discos favoritos de todos los tiempos. Y su música siempre me evoca aquel verano en el que con Fede y los demás monitores, viajamos, trabajamos, reímos y bebimos vino de Olon en Villars, Suiza. Buenos años, buena música. Buena música, buenos años.

Ah, y da igual que no conozcas esta canción. Cuenta lo que cuento.

Otra versión muy buena:
The lamb lies down on Broadway – Genesis – The Musical Box
Empieza a ponerse de manifiesto un fenómeno en la música popular contemporánea que es ya normal en la clásica. La corriente “culta” de la música, la hermana mayor de la música pop, vive hoy de reinterpretaciones de los grandes clásicos. Creo que es muy escasa la difusión en auditorios municipales de obras compuestas en los últimos 50 años.

Cualquiera puede ver que proliferan los grupos que copian, reinterpretan o rinden tributo a los grandes grupos de los 70 y 80. Eso sin contar a los propios grupos que se reinventan a sí mismos: Led Zeppelin hace un par de años, Spandau Ballet, que vuelve este verano tras 20 años de silencio, qué decir de Queen, o de The Police. Sin nuevo material, la música de estos clásicos del pop-rock regresa a los escenarios europeos (más lucrativos que los estadounidenses). Y aún habría que hacer mención a otros dos fenómenos: interpretar discos enteros con ocasión de algún aniversario (Lou Reed, The Posies) o llevar a musicales la obra de grupos (Queen - que también tienen su Dios Salve a la Reina actuando-, ABBA, Billy Joel).

Me voy a centrar en este post en los grupos que imitan – a veces, clonan – a los clásicos, recuperando su obra y ofreciéndola a las generaciones más jóvenes. He aquí algunos ejemplos.

Genesis: para mí The Musical Box es uno de los casos paradigmáticos. Los vi en el Palacio de Congresos y Exposiciones hace unos años reinterpretando The Lamb desde la primera hasta la última notas. Fue un espectáculo sobrio, pero sorprendente ver cómo se vestían, imitaban gestos, voces y, por supuesto, la música con un respeto casi reverencial por el Genesis original.



Pink Floyd: este mítico grupo, también mal avenido, tiene su grupo imitador en España, The Pink Tones “con mucho respeto y dando un show íntegro de luces y sonido”, según ellos mismo declaran en su web. Tengo pendiente ir a verlos en directo. Os dejo un vídeo suyo:



Beatles: el verano pasado vi uno grupo que en u
Built to last – Tom Petty; Sometimes I just have to say your name – Del Amitri; Thunder Road – Bruce Springsteen
La música de las bodas en España tiene sus códigos. A mí nunca me han gustado Paquito el chocolatero, los pasodobles y los grandes éxitos de las pistas de baile. Pero hay que reconocer que funcionan. Recuerdo con una sonrisa las tonterías que hemos hecho con canciones tontas...

 En todo caso, cuando me casé grabé un CD con la música que quería que sonara. Y sonó. Sonó una canción que debería ser un himno en cada celebración de pareja: built to last, de Tom Petty & the Heartbreakers. I want her more than diamonds; I want her more than gold… the world is changing fast, but our love was built lo last… Aquí en versión en directo:



Y sonó sometimes i just have to say your name, de Del Amitri, una preciosa canción de amor que recuerdo mucho por el verso que dice que “with each new sign at every train-stop another hour without you is consigned to history” (no he encontrado el video para ponéroslo, pero es la última canción de Change everything)

 Pero hubo una tercera canción que recuerdo pero que no sonó porque, inesperadamente, la canté a capella.

 Siempre ha sido uno de los grandes clásicos de la primer época de Bruce más quizás en la versión en directo de “la caja”. De ahí me aprendí yo la letra. Cosa que mis amigos sabían cando a eso de las 4 am me pusieron el micrófono en la mano para que la cantara.

(Esta es una versión que he encontrado con Melissa Etheridge, una gran artista poco conocida aquí, en la onda Indigo Girls o Bonnie Raitt).



Es una canción que habla de ambiciones que para cumplirse necesitan escapar de “una ciudad llena de perdedores”, por lo que el protagonista “se larga para ganar”. En cierto sentido, se trata de una imagen muy habitual en grandes ciudades, donde la anomia, el individualismo y la necesidad de sentirse vivo entre el tráfico caótico y contaminante (“ejecutivos adoradores de sus coches taponan las avenidas” – Justin Currie). Ahora bien, para ganar verdaderamente d
Yellow submarine - The Beatles; Tenía tanto - Nena Daconte
Mis hijos son una de mis recientes preocupaciones. Una de las preocupaciones que más me interesan es qué herencia musical les dejo. Como en otros tantos asuntos, los padres rebuscamos entre lo que sabemos como hijos.

 Esa herencia se va creando con los hábitos diarios. Creo que es la música que uno escucha cotidianamente en su casa cuando es pequeño la que va moldeando tu gusto de adulto. Me acuerdo de esta premisa, que en mi caso ha funcionado, cuando estoy con Laura y con Marco.

 Frecuentemente recuerdo la música que ponía mi padre en casa o en el coche. Y mucha de la que me gusta (o está en los cimientos de la que yo luego descubrí y nutre los posts de este blog) es aquella que escuchaba mientras jugaba en el suelo del salón de casa con los clicks y los coches que llenaban los tambores de detergente Colón o en los interminables  viajes a la playa en verano. Tengo muy presente a the Beatles, Pink Floyd, Peter Frampton, Alan Parsons, Serrat, música de la Motown y un largo etc. Tengo que agradecer a mi padre que no le gustaran Mocedades, Perales o Julio Iglesias, que es la música que otros escuchaban. Eso sí, en las fiestas y reuniones con amigos no me sé la letra de ninguna canción de Rafaela Carrá, el Dúo Dinámico, Nino Bravo… No se puede tener todo, supongo.

 De todas formas, descubro que la mayor influencia en la afición musical de los niños se encuentra en el colegio y sus profesores. Es así como han llegado a Yellow Submarine y Tenía tanto:

 “Yellow submarine” es un clásico intergeneracional. Lo confirma el hecho de que es de las primeras canciones que mi hija aprendió en la guardería. Cuando la escuchó en casa la reconoció al instante y dijo algo así como “¡esa es de mi cole!” Yo podría decir, “¡esa es del coche de mi padre!”

 

Por otra parte, “tenía tanto” es una canción muy popular estos días. Nena Danconte ya han conseguido un par de éxitos. Pero, según me consta, esta canción hace furor e
La chica de ayer – Nacha Pop
Morirse es un incordio. Pero peor es hacerlo solo.

 No soy un gran fan de Nacha Pop ni de Antonio Vega, que ha fallecido hoy. Pero quién de nuestra generación no tiene una historia con alguna canción suya. La chica de ayer, el sitio de mi recreo, una décima de segundo, etc.

 En la edad escolar subirse a un escenario con los amigos es un subidón. Pero hacerlo en la Verbena de San Isidro de tu colegio (justo ahora hace muchos años) es un bautismo de fuego, algo así como el baile de graduación de las películas de los escolares Yankees.

 La chica de ayer siempre será esa canción. Cada vez que la escucho (demasiado frecuentemente por el bombardeo de música no solicitada que hay) me acuerdo de aquél grupo de chavales que ensayaba acordes, gestos y miradas.

 Aquellos días quedan lejos. La música sigue presente. The show must go on.



(en You Tube hay muchas versiones de esta canción. por el tono del post he optado por esta tan ingenua)
Vulnerable - Pet Shop Boys
Mi colega Recopetín tiene un post estos días con Franco Battiato y los prejuicios que muchos tenemos, especialmente en los gustos musicales. Dice, con acierto, que es un impedimento para disfrutar. Por eso, lo hacemos en secreto.
 
Esta mañana, oculto por el caso mientras esperaba el verde, he contemplado una escena que me permite unir prejuicios y vulnerabilidad. Vamos, la condición humana en un instante, en un gesto, tan evidente como fascinante. Y claro, aquí estoy ante mi bitácora, porque estos días me ronda el último disco de Pet Shop Boys. Yes, uno de mis prejuicios.
 
(Basado en hechos reales): Un clergyman se alejaba del kiosco de la calle Mayor con un DVD y un periódico. Justo antes de meter la película “El Pianista” en el bolsillo de su negra, oscura, chaqueta, dobló cuidadosamente hacia dentro la cabecera de Público. Un diario ateo, rojo y ambientalista, que no da noticias de toros, ni anuncios de prostitución y se caracteriza por sus secciones de ciencias y música pop-rock e Indie, para el que no lo conozca. El semáforo se puso en verde y el sacerdote desapareció en la corriente de la calle.
 
¿Prejuicios? ¿Arriesgarte a que un motero te vea con Público en la mano para tener una gran película como El Pianista? Todos somos muy vulnerables.
 
El último disco de PSB tiene cosas interesantes. A los que el pop puro no nos va, romper los prejuicios y disfrutar con la música de este dúo es un ejercicio de sinceridad. Sigo enganchado a Actually (tengo previsto contar un día mi historia con It’s a Sin), pero ahora creo que la letra de Vulnerable es perfecta para la anécdota que acabo de contar. Parece escrita pensando en ello. Es la magia, ¡otra vez!:
 

 

I know the assumption Sé que se da por hecho
Is that I'm tough que soy duro,
With all my anger con toda mi rabia.
That's fair enough De acuerdo.
Even with friends Incluso con amigos
I have to compete tengo que competrir
And try being me e intenta ser yo
When you walk do
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