Fin de semana en Sevilla. He recorrido una ciudad de la que no puedes por menos que enamorarte. Me he perdido por sus recovecos y pequeñas callejuelas empedradas donde conducir parece cosa de suicidas y donde el olor a azahar de sus naranjos se mezcla con el del incienso de sus miles de pequeñas iglesias. He contemplado extasiada su Catedral, la Torre del Oro y su Giralda mientras mis ojos se llenan de blancos, ocres y amarillos. Y sobre todo he comido mucho, he bebido más y he dormido poco. Y todo ello al calor de un grupo de personas, de aquí, allí o allá que han hecho que el fin de semana, aunque cansado, haya merecido del todo la pena y del que tendré un recuerdo imborrable. Gracias gente. Por cierto, qué bonita es Sevilla, pero que malo esta el café, leñe. Mención especial para @kuikailer del que no tengo ninguna foto, que nos hizo de guía y nos atendió de una manera formidable. No pongo más fotos que Cosechadel66 se impacienta y al fin y al cabo son sus fotos.



















