Estuvimos por tierras extremeñas en el último encuentro de los "2.000 años por correo". A pesar de algunos contratiempos de última hora y de que la lluvia se empeñó en acompañarnos los primeros días, pudimos cumplir con casi todo lo previsto: disfrutamos de los jardines de Aranjuez; visitamos el museo de Mérida guiados por Rafael Soriano, un voluntario cultural de la Asociación "Amigos del museo"; recorrimos las calles de Cáceres; conocimos Trujillo y su memorable pasado; nos relajamos en el embalse de Proserpina; envidiamos a los habitantes de Alange por su balneario de origen romano; Elena nos presentó algunas maravillas de Mérida, el teatro, el anfiteatro, la casa del anfiteatro (muchas gracias, Elena, por tu amabilidad); también nos acercamos al acueducto de Los Milagros y a la cripta de Santa Eulalia; hubo alguna recreación competitiva en el Circo romano; aguantamos el calor en el teatro para asisitir a la representación de Antígona por el grupo "Balbo" (hay que ver este reportaje de Canal Extremadura TV para hacerse una idea del ambiente que vivimos). También hubo tiempo para el encuentro con alumnos de Almendralejo y de Figueres. Pero sobre todo hubo muchas risas y buenos momentos mitológicos. Viajar con alumnos es siempre una aventura. En este caso eran de diversos niveles y algunos apenas se habían visto alguna vez por los pasillos del instituto. A pesar de todo desde el primer momento compartimos un ambiente muy agradable y muchas ganas de pasarlo bien, pero sobre todo, un comportamiento ejemplar durante todo el viaje. Seguro que han nacido amistades que durarán mucho tiempo. Ellos son los que han hecho posible que esta actividad haya sido un éxito completo. No puedo dejar de agradecer a Juliana (por milésima vez y aunque se enfade) el haber podido acompañarnos a pesar de que se lo dijéramos en el último momento. Su actitud siempre positiva y su buen humor han dado alegría y tranquilidad a este viaje. Ha sido la compañera ideal. Muchas gracias, Juliana, te debo una