Según los seguidores de la Nueva Era, los niños índigo poseen características tales como una mayor intuición, espontaneidad, rechazo a una moralidad estricta y una gran imaginación, añadiéndose frecuentemente también a tales capacidades ciertos dones paranormales, o poderes sobrenaturales como la telequinesis, la clarividencia o la capacidad de sanación. También se afirma que estos niños poseen un fuerte sentimiento de que deben hacer una diferencia significativa en el mundo y se encuentran naturalmente inclinados a temas relacionados con la espiritualidad, el ocultismo y el esoterismo. Sin embargo estas afirmaciones quedaron en el plano de las ideas, debido a que no se puede corroborar científicamente, aunque personas que poseen amplio conocimiento de temas espirituales y han trabajado con niños de aura azul (índigos) aseguran que estas características son reales y existen variaciones de estas en cada niño.
El término "niños índigo" no es aceptado por la pedagogía, psiquiatría o psicología dado que no se ha podido demostrar su existencia de modo concluyente. Expertos en psiquiatría afirman que la Nueva Era aún debe producir evidencia empírica acerca de la existencia de este tipo de niños. El psiquiatra especialista en niños Russell Barkley sostiene que los diecisiete rasgos más comúnmente atribuidos a éstos son tan vagos que "podrían describir a la mayoría de la gente la mayoría del tiempo", aduciendo que bien podría tratarse del fenómeno psicológico conocido como "efecto Forer". Se ha indicado también que etiquetar a un niño revoltoso como "índigo" podría retrasar el diagnóstico y el tratamiento que podrían ayudarlo.
Algunos pedagogos y psiquiatras han señalado que la creciente inhabilidad de los sistemas educativos de tratar con la agresividad y espontaneidad de algunos niños y niñas podría haber forzado a algunos padres de niños diagnosticados, a veces erróneamente, como "hiperactivos" a acudir con los proponentes de estas teorías alternativas, al recibir de
El término "niños índigo" no es aceptado por la pedagogía, psiquiatría o psicología dado que no se ha podido demostrar su existencia de modo concluyente. Expertos en psiquiatría afirman que la Nueva Era aún debe producir evidencia empírica acerca de la existencia de este tipo de niños. El psiquiatra especialista en niños Russell Barkley sostiene que los diecisiete rasgos más comúnmente atribuidos a éstos son tan vagos que "podrían describir a la mayoría de la gente la mayoría del tiempo", aduciendo que bien podría tratarse del fenómeno psicológico conocido como "efecto Forer". Se ha indicado también que etiquetar a un niño revoltoso como "índigo" podría retrasar el diagnóstico y el tratamiento que podrían ayudarlo.
Algunos pedagogos y psiquiatras han señalado que la creciente inhabilidad de los sistemas educativos de tratar con la agresividad y espontaneidad de algunos niños y niñas podría haber forzado a algunos padres de niños diagnosticados, a veces erróneamente, como "hiperactivos" a acudir con los proponentes de estas teorías alternativas, al recibir de