Parece mentira cómo pasa el tiempo. Yo tenía un añito cuando allá por 1984 una selección española de baloncesto conseguía lo que hasta entonces parecía imposible. Tras deshacerse de la Yugoslavia del gran Petrovic, llegó el turno de la final ante el conjunto local. EEUU tenía por aquél entonces jugadores universitarios en sus filas, pero [...]
Parece mentira cómo pasa el tiempo. Yo tenía un añito cuando allá por 1984 una selección española de baloncesto conseguía lo que hasta entonces parecía imposible. Tras deshacerse de la Yugoslavia del gran Petrovic, llegó el turno de la final ante el conjunto local. EEUU tenía por aquél entonces jugadores universitarios en sus filas, pero [...]