Internet ha revolucionado la sociedad en todos los aspectos. La educación se ha socializado más que nunca. Ya no hace falta asistir presencialmente a una clase para estudiar. El conocimiento está en la red.
Como recoje el siguiente vídeo, Networked student, realizado por Wendy Drexler, y que yo he visto en el blog de Jordi Graells, el estudiante ya no necesita libros de texto ni lecciones magistrales, sino estar conectado y disponer de una red personal de aprendizaje. Debe aprender a evaluar y validar información con las distintas herramientas que tiene a su disposición en la red. Utilizará marcadores sociales (delicious...), y agregadores de contenidos (Google reader, Feedly...), para archivar y compartir información. También leerá blogs y otras páginas para conocer otros puntos de vista sobre cualquier tema. De esta forma obtendrá una opinión propia y experimentada que podrá compartir a su vez a través de la red, creando su propio blog o espacio personal donde recibirá comentarios y feedback sobre su trabajo. Es así de fácil y al mismo tiempo así de complicado. Lo más difícil es que los gobiernos, a través de sus responsables de educación, se lo tomen en serio.
Como recoje el siguiente vídeo, Networked student, realizado por Wendy Drexler, y que yo he visto en el blog de Jordi Graells, el estudiante ya no necesita libros de texto ni lecciones magistrales, sino estar conectado y disponer de una red personal de aprendizaje. Debe aprender a evaluar y validar información con las distintas herramientas que tiene a su disposición en la red. Utilizará marcadores sociales (delicious...), y agregadores de contenidos (Google reader, Feedly...), para archivar y compartir información. También leerá blogs y otras páginas para conocer otros puntos de vista sobre cualquier tema. De esta forma obtendrá una opinión propia y experimentada que podrá compartir a su vez a través de la red, creando su propio blog o espacio personal donde recibirá comentarios y feedback sobre su trabajo. Es así de fácil y al mismo tiempo así de complicado. Lo más difícil es que los gobiernos, a través de sus responsables de educación, se lo tomen en serio.