Hoy, aunque ya es de noche y algo tarde, para iniciar la semana, para tomar energía, me gustaría que me acompañaran por tierras letonas. A 53 kilómetros de Riga se halla una pequeña villa, Sigulda, conocida por ser la puerta de acceso al bellísimo Parque Nacional de Gauja. La villa de Sigulda también es renombrada porque allí existe una pista artificial de "Bobsleigh". Para los que como yo no dominen las artes deportivas, les cuento que es un deporte olímpico consistente en el descenso con trineos por una estrechísima pista. La pista de Sigulda es famosísima en todos los países bálticos. Tiene unos 1200 metros de larga. A los que se decidan, advertirles que funciona únicamente los fines de semana y por supuesto, condición sine qua non, es que haya nieve. Esto no entraña dificultad: ocurre durante 10 u 11 meses al año. El Parque Nacional de Gauja fue creado en 1973 como "primer parque nacional" de Letonia. El parque contiene una gran variedad de fauna y flora y para los aficionados al "movimiento" ofrece rutas de senderismo por parajes de gran belleza, pistas para ciclistas, piragüismo, y más actividades deportivescas. Los puntos más turísticos del Parque, pero que son realmente "encantadores" por la leyenda que encierran, son las cuevas de Gütmanis y la de Viktors, ambas relacionadas con la leyenda "La Rosa de Turaida". Escuchen. Dicen que es muy cierta la historia: Cuentan los viejos del lugar que en 1601 una bella niña de Sigulda, llamada Maija, fue llevada al castillo de Turaida. Allí creció hasta convertise en una hermosa doncella cortejada por cabelleros venidos de todos los confines del mundo. Maija sin embargo solo amaba a Viktors, el jardinero del castillo de Sigulda y cosas de la juventud, se escapaba todas las noches para encontrarse con su amado en unas cuevas situadas a medio camino entre ambos castillos. Un día uno de sus malvados pretendientes, un oficial polaco, presa del despecho, le atrajo hasta la cueva por medio de una carta que imitaba la letra d
Hoy, aunque ya es de noche y algo tarde, para iniciar la semana, para tomar energía, me gustaría que me acompañaran por tierras letonas. A 53 kilómetros de Riga se halla una pequeña villa, Sigulda, conocida por ser la puerta de acceso al bellísimo Parque Nacional de Gauja. La villa de Sigulda también es renombrada porque allí existe una pista artificial de "Bobsleigh". Para los que como yo no dominen las artes deportivas, les cuento que es un deporte olímpico consistente en el descenso con trineos por una estrechísima pista. La pista de Sigulda es famosísima en todos los países bálticos. Tiene unos 1200 metros de larga. A los que se decidan, advertirles que funciona únicamente los fines de semana y por supuesto, condición sine qua non, es que haya nieve. Esto no entraña dificultad: ocurre durante 10 u 11 meses al año. El Parque Nacional de Gauja fue creado en 1973 como "primer parque nacional" de Letonia. El parque contiene una gran variedad de fauna y flora y para los aficionados al "movimiento" ofrece rutas de senderismo por parajes de gran belleza, pistas para ciclistas, piragüismo, y más actividades deportivescas. Los puntos más turísticos del Parque, pero que son realmente "encantadores" por la leyenda que encierran, son las cuevas de Gütmanis y la de Viktors, ambas relacionadas con la leyenda "La Rosa de Turaida". Escuchen. Dicen que es muy cierta la historia: Cuentan los viejos del lugar que en 1601 una bella niña de Sigulda, llamada Maija, fue llevada al castillo de Turaida. Allí creció hasta convertise en una hermosa doncella cortejada por cabelleros venidos de todos los confines del mundo. Maija sin embargo solo amaba a Viktors, el jardinero del castillo de Sigulda y cosas de la juventud, se escapaba todas las noches para encontrarse con su amado en unas cuevas situadas a medio camino entre ambos castillos. Un día uno de sus malvados pretendientes, un oficial polaco, presa del despecho, le atrajo hasta la cueva por m