Algo muy sagrado ha de haber para que 39 mil personas salten, lloren y canten bajo un diluvio helado durante dos preparados con botas, camperas y recaudos, pero la lluvia, que empezó razonablemente (Fuera, lluvia! gritó desde el escenario nuestro santo) se volvió tremendo, con rayos y centellas que acompañaban las luces. Cuando éso pasaba, [...]
Algo muy sagrado ha de haber para que 39 mil personas salten, lloren y canten bajo un diluvio helado durante dos preparados con botas, camperas y recaudos, pero la lluvia, que empezó razonablemente (Fuera, lluvia! gritó desde el escenario nuestro santo) se volvió tremendo, con rayos y centellas que acompañaban las luces. Cuando éso pasaba, [...]