La protesta es, ante todo, una defensa de la propia conciencia. Hay ocasiones en que ante la atrocidad, la prepotencia o el abuso, quedarse quieto o callado es resignarse y otorgar una parte de razón. Por eso quien protesta protege su capacidad de indignación, como quien resguarda el último puente en tiempos de guerra. Cuando [...]
La protesta es, ante todo, una defensa de la propia conciencia. Hay ocasiones en que ante la atrocidad, la prepotencia o el abuso, quedarse quieto o callado es resignarse y otorgar una parte de razón. Por eso quien protesta protege su capacidad de indignación, como quien resguarda el último puente en tiempos de guerra. Cuando [...]