http://www.artehistoria.com/arte/videos/707.htm
Posiblemente, el retrato es el g�ro escult�o preferido en Roma. Su origen est�inculado con una pr�ica funeraria lo que provocar�u aspecto profundamente realista ya que los patricios ten� la costumbre de hacer mascarillas de cera de sus difuntos para conservarlas en los atrios de sus hogares.
Los etruscos ya realizaron retratos cargados de fuerza y realismo como el famoso Arringatore.
El retrato en �ca republicana se debe, en su mayor� a artistas griegos. Aun as�se interesa por la personalidad grave y ser�de los modelos, aportando energ�y decisi� las estatuas.
Entre los primeros retratos imperiales destacan los de Augusto, bien como pontifex maximus o en calidad de c�l cum imperium, pero siempre interes�ose el artista por el realismo del modelo. De esta manera, el cabello liso y ca� en mechones sobre la frente se convierte en moda hasta �ca de Trajano, en los inicios del siglo II.
La barba empezar� generalizarse en �ca de Adriano, aumentando considerablemente de tama�n la segunda mitad del siglo II, al tiempo que el cabello se hace m�rizado y voluminoso como se observa en los retratos de Marco Aurelio o Caracalla.
En la segunda mitad del siglo III se intensifica la expresi�el rostro a trav�de un modelado seco y duro, como se pone de manifiesto en los retratos de Constantino.
En cuanto al retrato femenino, de �ca republicana se conservan escasos ejemplares, destacando el busto de Clitia que el artista nos presenta surgiendo del c�z de una flor.
En �ca de Augusto, las mujeres presentan un peinado bajo, con raya en el centro y ondulado en los lados, como observamos en el de Agripina.
Bajo los Flavios, en el �o tercio del siglo I, el peinado femenino se transforma gracias a Julia, la hija de Tito, que impone un cabello rizado, a modo de nimbo alrededor de la parte superior del rostro.
A mediados del siglo II se produce un nuevo cambio ya que el peinado
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