Dicen que no es aconsejable compartir Los Secretos, pero yo afirmo públicamente que son mi grupo español favorito… Quienes me conocen, o eso afirman, sostienen cual hércules titánicos que mi mundo orbita más en la parábola de Peter Pan que en la elipse de King Kong. Escribir que están equivocados no voy a; es más debo reconocer que en mi coledisco de música que Nunca Jamás voy a dejar de escuchar, destaca un niño salvaje, hijo de la generación X, y discípulo indisciplinado de Bowie y los Pistons; ese eterno adolescente que decidió llamarse Billy Idol, al igual que otros optamos por llamarnos Nino Ortea.
Si es la primera vez que escuchas esta canción, te envidio. Quizás ahora entiendas por qué sueño que, a medianoche, ella me pide más, más, ¡más! con un grito rebelde.
Quienes me conocen, o eso afirman, sostienen cual hércules titánicos que mi mundo orbita más en la parábola de Peter Pan que en la elipse de King Kong. Escribir que están equivocados no voy a; es más debo reconocer que en mi coledisco de música que Nunca Jamás voy a dejar de escuchar, destaca un niño salvaje, hijo de la generación X, y discípulo indisciplinado de Bowie y los Pistons; ese eterno adolescente que decidió llamarse Billy Idol, al igual que otros optamos por llamarnos Nino Ortea.
Si es la primera vez que escuchas esta canción, te envidio. Quizás ahora entiendas por qué sueño que, a medianoche, ella me pide más, más, ¡más! con un grito rebelde.