Así reza el primer verso del estribillo de una antigua canción de Pancho Puelma, titulada "Esperando Nacer".Antes de que naciéramos, nuestros familiares ya especulaban lo que algún día seríamos, olvidando -probablemente sin mala intención- que antes de poder cumplir con cualquiera de sus expectativas, necesitábamos nacer, reír, jugar, llorar.De seguro, cuando aprendimos a hacer las primeras operaciones matemáticas, alguien dijo que seríamos grandes científicos.No sería raro que cuando dibujamos por primera vez una casa, algún familiar exclamó "¡va a ser arquitecto!" La primera vez que cantamos unas cuantas notas, más de alguien debe haber dicho "¡va a ser artista!", a lo que puede haber surgido la réplica "¡que horror, un bohemio!".Más de alguna tía, luego de nuestra Primera Comunión o Confirmación puede haber acotado "¡quiera Dios que sea sacerdote!".... "Que siga la huella de Jesús nazareno".En la primera oportunidad en que administramos bien una mesada, tampoco debe haber faltado el pariente algo ambicioso que vaticinó que seríamos un gran empresario.Y así, quién sabe cuántas profesiones u oficios nos auguraron para nuestro futuro, siendo que aún no salíamos de ese lugar tan cómodo, agradable y seguro: el vientre materno.Ahora bien, de seguro cuando ya habíamos nacido pero éramos apenas unos niños, ninguno de esos quehaceres se nos pasaban por la mente.¿Recuerdas lo que siendo niño querías "ser" cuando grande?. No sería extraño que futbolista, pero no por el dinero, sino por el placer de jugar al fútbol. Tal vez querías "ser" bombero o policía, para ayudar a la gente. Incluso puede que hayas querido "ser" médico, por la exclusiva razón de ansiar salvar la vida de tu prójimo. ¿Hoy qué "eres"?. Parafraseando a Coco Legrand, no resultaría extraño que te presentes en sociedad como "Fulanito de tal, médico" (abogado, ingeniero, arquitecto, etc., etc.). Recalcando siempre tu profesión, incluso más que tu nombre.¿
add a comment