Nicolas Sarkozy, acompañado de su esposa, ha acudido a visitar el Museo del Holocausto en Jerusalén. Más tarde ha acudido al parlamento israelí, como ya hizo por primera vez un presidente francés en 1982, y allí se ha posicionado conforme a la actual situación de alto fuego firmada entre Israel y los palestinos. Sarkozy ha informado al parlamento israelí que movilizará tropas si es necesario, y se ha declarado "amigo de israel". Pero Nicolás Sarkozy también ha aclarado que la paz llegará cuando los israelíes abandonen sus asentamientos y acepten que Jerusalén es la capital de los dos estados posibles. Urge también el presidente francés a que los colonos vuelvan a Israel bajo unas compensaciones específicas que el parlamento israelí tendrá que fijar así como el ofrecimiento de viviendas para todos ellos. Pero "el país amigo" tampoco estará solo frente a las amenazas de Irán, a quien Sarkozy advierte que se tomarán nuevas medidas si no colabora con la comunidad internacional ni desiste de su programa nuclear.