El portero de la selección, Iker Casillas, alcanzó ayer ante Italia su día de gloria al detener dos lanzamientos decisivos en la tanda de penaltis. Va camino de batir todos los récords como internacional. Su presidente en el Real Madrid, Ramón Calderón, que vio el partido en Viena, se ha desecho en elogios hacia su guardameta. Para la afición, el portero madridista es mucho más que un héroe, de San Casillas ha pasado a ser Dios. Ayer resolvió el partido y esta mañana quería arreglar el riego automático del campo de entrenamiento. Casillas es el héroe del día. Con sus paradas, por fin España pasó de cuartos.