Hoy he estado con M y su hermano X. Hacía un bochorno tremendo.X es un personaje peculiar. Es buena gente, y muy culto (es doctor en historia, habla tres idiomas…). Pero parece un hombre desgraciado. Creo que en su vida hay una gran soledad. Es una pena, porque parece un gran tipo. Supongo que necesita quererse más a sí mismo (y no le faltan razones para ello).De pie en el autobús de línea, X me ha contado que está apoyando la ley en defensa de los grandes simios, lo que está muy bien. Dice que ellos viven mejor que nosotros: se levantan tarde, comen un poco, luego una buena siesta. “No necesitan inventarse una religión o un estado”, me dice mientras nos agarramos a la barra en una curva.Luego nos hemos ido a tomarnos un biosolán a una cafetería en el parque. X me ha contado que está leyendo “La destrucción de los judíos europeos”, del historiador Raúl Hilberg, que falleció el año pasado.Al hablar con X, me he acordado de un libro que me encantó que leí el año pasado : “La part de l´autre”, de Eric-Emmanuel Schmitt. En esta novela, Schmitt especula con la posibilidad de qué hubiera ocurrido si Adolf Hitler hubiera sido aceptado en la academia de Bellas Artes a la que pretendía entrar para convertirse en artista. Su fracaso en el examen de admisión fue un durísimo golpe para él. Schmitt traza dos hitlers paralelos: el que es aceptado en la academia de Bellas Artes, y el que es rechazado, que se convertirá en el que todos conocemos. Es un libro muy sugerente, que nos hace pensar en el peso que determinados acontecimientos pueden tener en nuestras vidas.Otro libro parecido que me gustó, ya más de política ficción pero con similitudes, es “The Plot against America“, de Philip Roth. En él, Roth especula con qué hubiera ocurrido si un candidato pronazi, Charles Lindbergh, hubiera sido elegido presidente de los Estados Unidos. Roth narra cómo los Estados Unidos habrían permanecido al margen de la II Guerra Mundial y cómo hubiera sido la vida de los ju...
Hoy he estado con M y su hermano X. Hacía un bochorno tremendo.
X es un personaje peculiar. Es buena gente, y muy culto (es doctor en historia, habla tres idiomas…). Pero parece un hombre desgraciado. Creo que en su vida hay una gran soledad. Es una pena, porque parece un gran tipo. Supongo que necesita quererse más a sí mismo (y no le faltan razones para ello).
De pie en el autobús de línea, X me ha contado que está apoyando la ley en defensa de los grandes simios, lo que está muy bien. Dice que ellos viven mejor que nosotros: se levantan tarde, comen un poco, luego una buena siesta. “No necesitan inventarse una religión o un estado”, me dice mientras nos agarramos a la barra en una curva.
Luego nos hemos ido a tomarnos un biosolán a una cafetería en el parque. X me ha contado que está leyendo “La destrucción de los judíos europeos”, del historiador Raúl Hilberg, que falleció el año pasado.
Al hablar con X, me he acordado de un libro que me encantó que leí el año pasado : “La part de l´autre”, de Eric-Emmanuel Schmitt. En esta novela, Schmitt especula con la posibilidad de qué hubiera ocurrido si Adolf Hitler hubiera sido aceptado en la academia de Bellas Artes a la que pretendía entrar para convertirse en artista. Su fracaso en el examen de admisión fue un durísimo golpe para él. Schmitt traza dos hitlers paralelos: el que es aceptado en la academia de Bellas Artes, y el que es rechazado, que se convertirá en el que todos conocemos. Es un libro muy sugerente, que nos hace pensar en el peso que determinados acontecimientos pueden tener en nuestras vidas.
Otro libro parecido que me gustó, ya más de política ficción pero con similitudes, es “The Plot against America“, de Philip Roth. En él, Roth especula con qué hubiera ocurrido si un candidato pronazi, Charles Lindbergh, hubiera sido elegido presidente de los Estados Unidos. Roth narra cómo los Estados Unidos habrían permanecido