Estaba en casa sin hacer nada, aplastando con mi peso las espumas del sofá, gastando las pilas del mando a distancia de tanto marear a la tele canal arriba y abajo. Bruce,¡ qué razón tenías, amigo! 57 Canales y no hay nada que ver.Aburrido, movido por la inercia de una tarde densa, calurosa y eterna me he levantado y me he dirigido a la cocina, he abierto una cerveza y he vuelto rápido a cubrir con mi cuerpo el hueco que ya hay hecho en el sofá.Siguen sin poner nada en la tele ni siquiera en los canales de cine clásico.En la calle se ha hecho oscuro y de repente el silencio se ha apoderado del ruido orquestado por coches, camiones, ambulancias y los skaters. He tomado un sorbo de mi birra y sin moverme del sofá he apagado el sonido de la tele y he puesto los Smiths. Otro trago y mirando la pared he sido incapaz de pensar en algo concreto, tan solo en un absurdo dúo humorístico de la “Hora Chanante”, en que no encuentro nada que me llene y en lo absurdo de estar bebiendo una cerveza. Yo odio el sabor de la cerveza, pero cada vez que salgo por ahí con los amigos o con alguna mujer me veo obligado a beberla. Absurdo, sí, pero aunque no la beba, odio esos tíos que salen por ahí para ir a tomar algo y se piden un refresco Light. Cada vez que eso ocurre me levantaría y plantandome delante de ellos les daría una paliza. Es igual, me imagino que sigo con esa costumbre de beber cerveza porque almenos se asimila rápido. Me hace cierta gracia ir a los WC de los bares e imaginar dónde irá mi agüita amarilla, como en la canción de Los Toreros Muertos. Lo reconozco, recuerdo la letra y el videoclip y me río mientras hago sitio para más cerveza. He ido al lavabo y me he visto al espejo, tenía la cabeza abultada por detrás y no sé si ha sido el efecto etílico pero he buscado la máquina eléctrica de cortar el pelo y me lo he cortado. Primero me he hecho una buena autopista justo en el centro . ¡ Joder, qué impresión! cuando he visto el ridículo resultado de la segadora capilar ya
Estaba en casa sin hacer nada, aplastando con mi peso las espumas del sofá, gastando las pilas del mando a distancia de tanto marear a la tele canal arriba y abajo. Bruce,¡ qué razón tenías, amigo! 57 Canales y no hay nada que ver.
Aburrido, movido por la inercia de una tarde densa, calurosa y eterna me he levantado y me he dirigido a la cocina, he abierto una cerveza y he vuelto rápido a cubrir con mi cuerpo el hueco que ya hay hecho en el sofá.Siguen sin poner nada en la tele ni siquiera en los canales de cine clásico.
En la calle se ha hecho oscuro y de repente el silencio se ha apoderado del ruido orquestado por coches, camiones, ambulancias y los skaters. He tomado un sorbo de mi birra y sin moverme del sofá he apagado el sonido de la tele y he puesto los Smiths. Otro trago y mirando la pared he sido incapaz de pensar en algo concreto, tan solo en un absurdo dúo humorístico de la “Hora Chanante”, en que no encuentro nada que me llene y en lo absurdo de estar bebiendo una cerveza. Yo odio el sabor de la cerveza, pero cada vez que salgo por ahí con los amigos o con alguna mujer me veo obligado a beberla. Absurdo, sí, pero aunque no la beba, odio esos tíos que salen por ahí para ir a tomar algo y se piden un refresco Light. Cada vez que eso ocurre me levantaría y plantandome delante de ellos les daría una paliza. Es igual, me imagino que sigo con esa costumbre de beber cerveza porque almenos se asimila rápido. Me hace cierta gracia ir a los WC de los bares e imaginar dónde irá mi agüita amarilla, como en la canción de Los Toreros Muertos. Lo reconozco, recuerdo la letra y el videoclip y me río mientras hago sitio para más cerveza. He ido al lavabo y me he visto al espejo, tenía la cabeza abultada por detrás y no sé si ha sido el efecto etílico pero he buscado la máquina eléctrica de cortar el pelo y me lo he cortado. Primero me he hecho una buena autopista justo en el centro . ¡ Joder, qué impresión! cuando he vist